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    La Formación de España. ¿Cómo nació el Imperio Español?

    No cabe duda que la formación de España concibió, durante su época dorada, una de las potencias más trascendentes de la historia de la humanidad. Prueba viviente de ello, el español o castellano como lengua nativa de unos 540 millones de personas alrededor del mundo.

    Sin embargo, este sorprendente legado se concretó durante su época imperial. Su consolidación se suele situar en 1492 con la unificación de las coronas de Castilla y Aragón. Entonces, ¿cómo es que se llegó a formar este poderoso imperio que se expandió por los cinco continentes? ¿Desde cuándo es que podemos hablar de España como tal? ¿Te interesa conocer la formación de España y su historia preimperial?

    Prehistoria Ibérica.

    Desde la prehistoria, España nos tiene mucho que narrar, pues cuenta con importantes sitos arqueológicos como la Cueva de Altamira, ubicada en Cantabria. Aquí se conserva uno de los ciclos artísticos más importantes del paleolítico. Y es que gracias a su posición geográfica, en el extremo occidente de Europa, la península ibérica habría recibido oleadas de migrantes. Tanto desde el mediterráneo como desde Europa Central.

    Era prerromana

    Ya pasando a la historia documentada, se considera a Gadir como el asentamiento más antiguo de la península. Esta habría sido una colonia fundada alrededor del siglo X A.C. por los fenicios, pueblo originario del actual Líbano. Otra civilización que exploró la península fueron los griegos, quienes llegaron al río Ebro, en el noreste de España. De este nombre se deriva el de la península, así como el de los pueblos nativos que habitaban en ella.

    Los íberos fueron pueblos que compartían ciertas características en común, y que llegaron a comerciar pacíficamente con los fenicios. Algunas de sus ramas dispersas por toda la península fueron los sordones, layetanos, oretanos, astetanos, ilergetas, castelanos, entre otros. Se piensa que algunas de estas tribus fueron matriarcales, siendo una de sus obras más notables la Dama de Elche, hallada en Alicante.

    La Dama de Elche. Escultura Ibera durante la ocupación de Cartago.
    La Dama de Elche es una escultura íbera realizada en piedra caliza entre los siglos V y IV a. C.

    Hacia fines de la Edad de Bronce (S XIII A.C.), aparece en escena un nuevo pueblo proveniente del norte, los celtas. Nación de origen indoeuropeo que se llegaron a expandir por gran parte de Europa, sobreviviendo en la actualidad solo en las islas británicas. Los celtas se mezclaron con los íberos, dando origen a los famosos celtíberos. Algunos pueblos resultados de esta amalgama, los arévacos, lusones, bellos, titos, pelendones, entre otros.

    Trasladándonos al sur de la península, es importante mencionar al Reino de Tartessos. Este es considerado como el primer estado organizado de España que se extendió por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. El origen de esta cultura es incierto, y se estima que fueron un pueblo preindoeuropeo ajeno a los íberos. El último rey, así como el único con referencias históricas de este estado fue Argantonio cuya muerte habría significado el fin del reino.[1]

    Retomando la influencia extranjera, destaca la fundación de ciudades griegas, tales como Sagunto y Emporion en los actuales Valencia y Cataluña respectivamente. Por otro lado, un pueblo fenicio se había consolidado como una potencia en el Mediterráneo, Cartago, localizado en el actual Túnez. Este se expandió por el sur de la península desde el siglo IV A.C.

    En la península itálica, se iba formando una nueva potencia, Roma, la cual vence a Cartago en la Primera Guerra Púnica (264 – 241 A.C.). Por tal motivo, los cartaginenses liderados por Amílcar Barca deciden expandir su dominio sobre Iberia en búsqueda de más recursos. En este trayecto, fundan la ciudad de Cartagena, situando la frontera en el río Ebro. Ante el pacifismo de los íberos, la extensión fue rápida y sin encontrar mayor resistencia.

    El sucesor e hijo de Amílcar, Aníbal, en un afán de revancha contra sus rivales romanos, invade la ciudad de Sagunto, aliada de Roma. Esto desencadenó la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 .A.C.), tras la que Roma, con apoyo de algunos íberos, logran derrotar nuevamente a los cartaginenses.

    Dominio Romano (201 A.C – 418 D.C)

    Con la Segunda Guerra Púnica los expulsan a los cartagineses de Hispania. Así es. Los romanos le darían ahora esta nueva denominación. Su primera división sería la de Hispania Citerior y Ulterior. Con esto, se da inicio al proceso conocido como la Conquista Romana de Hispania, que duró exactamente dos siglos. Los pueblos del norte fueron los que mostraron mayor resistencia. Celtíberos, Vetones, Galaicos, Astures, Cántabros y sobre todo, los Lusitanos.

    Estos últimos fueron un pueblo indoeuropeo que se extendió desde el actual Castelo Branco en Portugal hacia el norte. Su origen posiblemente sea itálico o celta. Gracias a este pueblo se desataron las guerras lusitanas (155 – 139 A.C), en donde destaca el liderazgo del recordado Viriato, quien a pesar de darle un dolor de cabeza a Roma, termina siendo derrotado y asesinado, permitiendo así el avance romano.

    Los últimos en resistir, fueron los cántabros y astures al norte de la península, concretando la totalidad de la conquista hacia el 19 A.C. Durante esta época, que coincide con el ascenso de la República al Imperio Romano, el Emperador Augusto divide a Hispania en tres provincias. La Bética al sur, la Lusitania al oeste –sí, por eso el gentilicio de luso a los portugueses– y la Tarraconense al norte, la más extensa de las tres.

    La captura de una ciudad hispana por los Romanos.
    La obra representa el momento en que los últimos defensores de la ciudad hispana de Numancia se dieron muerte a sí mismos a fin de impedir que fueran capturados vivos por los romanos.

    Una vez consolidado el poder romano sobre Hispania, comienza un intenso proceso de romanización del territorio. Esto incluyó la introducción de sus creencias religiosas, así como de su idioma, el latín. Idioma que se fue adaptando para formar los diversas lenguas que hasta hoy en día se hablan en la península. Al ser el latín el idioma oficial, las lenguas nativas como el íbero fueron desapareciendo paulatinamente, así como su cultura e identidad.

    En su lugar, se fue creando una nueva identidad, los hispanorromanos. De hecho, la provincia fue consiguiendo una gran relevancia en el imperio gracias a sus riquezas, que incluían recursos agrícolas y oro. Aunque claro, muchos de los íberos nativos fueron comercializados como esclavos. Por otro lado, una clase latifundista con trascendencia en la política romana se iba formando. Algunos emperadores de origen hispano, Trajano, Adriano o Teodosio.

    Hacia el siglo III D.C., Hispania fue nuevamente dividida, ahora en seis provincias, incluyendo un territorio en el actual Marruecos, la Mauretania Tingitana. Por otro lado inician las invasiones bárbaras que se comenzaron a hacer presente por todas las fronteras del Imperio Romano. En el caso de Hispania, destaca el Imperio Galo, quien luego de invadir la provincia de la Galia, ocuparon Hispania por un corto periodo.

    Tras la legalización del cristianismo por Constantino, y la posterior oficialización en el Imperio por Teodosio I, llega esta religión a Hispania, pieza clave en la identidad y la formación de España. Y claro, ante las iniciales disidencias de la nueva religión, Hispania también contaría con sus propios mártires. Uno de los más recordados, el gallego Prisciliano de Ávila.

    Las invasiones bárbaras y la caída de Roma (418 – 476 D.C)

    Las invasiones a la península se volvieron a dar hacia el siglo V durante la decadencia de un Imperio Romano debilitado por las guerras civiles. Pueblos germánicos como los suevos y vándalos, así como los alanos, formaron diversos estados en la península. Pero los invasores de esta época más trascendentes para la historia española fueron los visigodos. Pueblo germánico romanizado que había establecido un reino en la Galia, actual Francia, con capital en Tolosa. Esto luego de la caída oficial de Roma en el 476 D.C.[2]

    Época Visigoda (476 – 711 D.C)

    En este escenario aparece otro pueblo germánico, los francos. Tras la Batalla de Voullié (507 D.C) derrotan a los visigodos y los obligan a salir del actual territorio francés. A consecuencia, desde el año 507, movilizarían su capital a Toledo. Aquí establecieron una monarquía basada en el arrianismo, una rama no trinitaria del cristianismo que se oponía a la naturaleza divina de Dios, aludiendo que Dios Hijo fue creado por Dios Padre.

    A lo largo del siglo VI, de los reinos que se establecieron en la parte occidental de la península, solo permaneció el reino Suevo. Hacia el norte, un grupo de vascos, de origen ajeno incluso a los indoeuropeos, buscó mantenerse al margen del Reino Visigodo. Asimismo, el Imperio Bizantino, sucesor de Roma en Oriente, invade la península desde el Sur.

    Hacia el siglo VII, los visigodos habían conseguido hacerse con el poder de toda la península, expulsando a sus enemigos. Para conseguir la unidad de la nación, el rey Recaredo se había convertido al catolicismo. Fomentando así la fusión con las clases dirigentes hispanorromanas, quienes también mantuvieron su idioma y costumbres.

    Don Rodrigo, el último rey de los Visigodos
    Don Rodrigo († 711), el último rey de los Visigodos, arengando a sus tropas.

    A pesar de esto, conflictos internos continuaron por todo el siglo. A la par un nuevo imperio, con una nueva fe, se expandía por el Mediterráneo, el Califato Omeya. Uno de los cuatro califatos islámicos establecidos después de la muerte de Mahoma. A principios del Siglo VIII comienzan la invasión del inestable Reino Visigodo, terminando de derrotarlos en la Batalla de Guadalete (711 D.C.). Una de las varias razones de esta rápida caída, fue la lucha simultánea de el último rey, Rodrigo, contra los vascones en el norte.

    España musulmana. El ascenso de los Omeya (711 – 756)

    Con el nuevo estado musulmán impuesto, los sucesores de los visigodos se refugiaron en el norte, fundando el Reino de Asturias e iniciando así la Reconquista. Fue un periodo de disputas entre cristianos y musulmanes por el control de la península, y se extendió por más de siete siglos y medio. Por esto, algunos lo consideran como la guerra más larga de la historia.

    En fin, no nos adelantemos. La dinastía omeya denominó a su nueva conquista como Valiato de Al-Ándalus, siendo considerado una provincia del Califato Omeya de Damasco. Sin embargo, por conflictos entre los conquistadores árabes y bereberes del norte de África, los Omeya perderían rápidamente su poder, siendo destronados por la dinastía Abasí. Con esto, permanecen en Al-Ándalus, fundando así el Emirato de Córdoba en el 756.

    Emirato de Córdoba (756 – 929)

    Como te imaginarás, en este periodo comienza una fuerte influencia de la cultura islámica y árabe, siendo este último idioma considerado como lengua culta. Algunos hispanorromanos que se convirtieron al islam fueron denominados como muladíes, mientras que los que permanecieron en la fe cristiana eran conocidos como mozárabes. Este último término también se usó para denominar el idioma romance que recibió influencia del árabe. De hecho, el castellano tomo prestadas algunas palabras, que incluso usamos hoy en día.

    La expansión del islam comienza a ser frenada con la Batalla de Poitiers (732) en donde los árabes son derrotados por los francos. Pero cuando se vio realmente obstruida fue con la creación de la Marca Hispánica. Estado colchón entre el emirato y el Imperio Carolingio, establecido por Carlomagno en el 795. Asimismo, los francos tampoco pudieron avanzar tras ser derrotados por los vascones en la Batalla de Roncesvalle (778).[3]

    Batalla de Poitiers, en octubre 732, en donde los francos derrotan al ejército musulmán.
    Batalla de Poitiers, en octubre 732, en donde los francos derrotan al ejército musulmán.

    Hablando de los vascones, en el norte pudieron crear un nuevo estado cristiano, el Reino de Pamplona, hacia el 824. Este se uniría a la reconquista. El Reino de Asturias, por su parte, se convierte en el Reino de León. Ante el avance y consolidación de los reinos cristianos en el norte, los musulmanes dan el siguiente paso. Se proclaman como califato en el 929, durante el reinado de Abderramán III.

    Califato de Córdoba (929 – 1,031)

    Con el título de Califa –proclamación acaecida en medio de la decadencia de la dinastía Abasí–, el Emir de Córdoba se autoproclama como sucesor del profeta Mahoma, así como la autoridad máxima del Islam. De esta manera inicia la época de máximo esplendor político, cultural y comercial de Al-Ándalus. Consiguen incluso expandirse un poco, ocupando el norte del actual Marruecos.

    Aunque claro, a la par de este esplendor cultural del califato, los reinos cristianos del norte se van fortaleciendo, consiguiendo victorias como la Batalla de Calatañazor (año 1002). Evento de dudosa veracidad desde el siglo XVIII debido a la falta de pruebas. Pero desde ese entonces comenzó una serie de enfrentamientos entre familias dirigentes musulmanas. La decadencia del califato había comenzado.

    El avance de la Reconquista (1,031 – 1492)

    En el año 1,030, el califato se desintegra oficialmente en diversos reinos conocidos como taifas. Y claro, la desunión le restó fuerzas. Por su parte, los estados cristianos seguían avanzando. A la par fueron apareciendo nuevos reinos tales como Castilla, Aragón y Galicia. La reconquista a este punto ya era imparable. Sin embargo, se contuvo gracias al pago de parias, un tributo que pagaban los taifas a los reyes cristianos para no ser atacados.

    Hacia fines del siglo XI, los taifas son unificados ahora bajo la dinastía de Almorávides, proveniente del norte de África. Por su parte, los reinos cristianos seguían unificándose o dividiéndose en un constante juego de alianzas y matrimonios entre la nobleza. Ante el fracaso de los almorávides de detener el avance cristiano, son relevados por la dinastía almohade desde 1121.

    Dentro del proceso de reconquista, destaca el avance del conde Portucalense, Alfonso I de Portugal, quien duplicó el territorio dejado por su predecesor. Tras vencer a los musulmanes en la Batalla de Ourique en 1139, se autoproclama rey, independizando el territorio de León y fundando el Reino de Portugal. Como imaginarás, desde aquí este país se mantiene ajeno a la unificación de los reinos españoles.

    Por más que los musulmanes recibían refuerzos bereberes desde el norte de África, la reconquista continuó. El siguiente hito, sería la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212), en la que la coalición cristiana consigue una decisiva victoria contra los almohades. Esto se considera el inicio del declive de esta dinastía, que además veía el ascenso de nuevos estados musulmanes en el norte de África.

    La expansión de Castilla y Aragón (1230 – 1492)

    En 1230, Castilla es unificada con León, dando inicio a la Corona de Castilla. La Corona de Aragón por su parte se había unificado con los condados catalanes y anexado las islas baleares. Navarra, ex Pamplona, mantuvo su territorio casi estable. Los almohades terminan de ser expulsados hacia 1238, siendo sucedidos por el Reino Granada, al mando de una nueva dinastía, la nazarí.

    Rey Fernando III. Durante su reinado se reunificaron los reinos de León y Castilla.
    Fernando III, «el Santo», hijo del rey Alfonso IX de León y de la reina Berenguela I de Castilla. Durante su reinado se reunificaron los reinos de León y Castilla.

    Durante el siglo XIV las coronas de Castilla y Aragón continuaron su expansión. Mientras Castilla ideaba la expansión Atlántica, compitiendo marítimamente con Portugal, Aragón incursiona por las islas de Cerdeña y Sicilia. Sin embargo, ambas coronas, especialmente Aragón, quedaron sumamente afectadas tras la Peste Negra de 1347, siendo Barcelona uno de los principales focos de la pandemia.

    Tras esta inestabilidad, en Castilla se desata una Guerra Civil (1366 – 1369). La misma que se enmarcó dentro del contexto de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. Esta termina con la victoria de Enrique de Trastámara, con el apoyo de Francia, instaurándose esta casa en la Corona de Castilla. El nuevo rey seguirá brindando su apoyo a los franceses en esta guerra.

    Durante el siglo XV continúa la expansión. Vasallos normandos (Juan de Bethencourt) de Castilla anexionan las islas Canarias, mientras que Aragón consolida la conquista del Reino de Nápoles. A pesar de esta expansión, Aragón volvía a presentar problemas internos, especialmente durante el reinado de Juan II. En algunos territorios de la corona prevalecían las constituciones locales sobre la voluntad real.

    Tal fue el caso del Condado de Barcelona, en donde las instituciones catalanas se rebelaron contra la autoridad real. Esto dio origen a la Guerra Civil Catalana (1462 – 1472), en la que Juan II de Aragón logra reprimir a sus adversarios. A pesar de esta victoria, la corona se vio debilitada debido a más conflictos internos. Sin embargo, un matrimonio histórico cambiaría el panorama de Aragón. Se establece la unión entre el heredero a la corona, Fernando de Aragón e Isabel la Católica, princesa de Castilla. Así comienza la era de los reyes católicos.

    La Formación de España

    A la muerte del monarca castellano, Enrique IV de Castilla, en 1474 , se origina una disputa por La Corona. La mencionada Isabel, casada con Fernando de Aragón y la hija de Enrique, Juana la Beltraneja, casada con el rey de Portugal (Alfonso V), desatan una Guerra de Sucesión (1474 – 1479). Isabelinos y juanistas son apoyados por las coronas de ambos esposos.

    Escudo de armas de los reyes católicos de España
    Escudo de armas de los reyes católicos de España

    Tras la victoria de isabelinos, se reconoce la Unión Dinástica entre Castilla y Aragón, quienes a su vez renuncian al trono de Portugal, alejándolo aún más de los reinos. El siguiente paso hacia la consolidación de España sería la Guerra de Granada (1482 – 1492). En ella ambas coronas derrotan al último bastión musulmán en la península, el Reino de Granada, anexionando el territorio a la Corona de Castilla en 1492.

    Este año histórico para España coincide con la contratación de Cristóbal Colón para la expedición que daría paso al descubrimiento de América. Con la anexión de Navarra, hacia 1510, y la posterior conquista de diversos territorios en América, se da pase a la era imperial española. Una época sin precedentes en donde este glorioso imperio deja un legado que se vive hasta hoy en día en cada rincón del mundo. Aunque claro, hasta hoy existe el debate de desde cuando existe España como tal.

    ¿Tú qué opinas de la formación de España? ¿Cuándo crees que debería considerarse su inicio? ¿Con el matrimonio de los reyes católicos? ¿O tal vez con el ascenso de la casa de Habsburgo? ¡No te olvides de dejar tu comentario!

    Notas

    1. Algunos historiadores piensan que Argantonio podría referirse no al nombre de un rey, sino de una dinastía debido a su longevidad.
    2. Este reino en sus inicios fue un Federado de Roma, es decir, que mantenía su independencia a cambio de proporcionar un contingente de soldados cuando Roma lo necesitara.
    3. Esta Batalla fue narrada en el Cantar del Roldán, el cantar de gesta más antiguo en lengua romance. Este fue escrito en honor al conde Roldán, quien murió en la citada batalla al mando de las tropas.

    1 comentario

    1. Buenas tardes Sebas. Hace 2 años, hiciste un video contando la história del Imperio Británico titulado: História del Imperio británico. En aquél video hiciste un pequeño esmento de la guerra de sucesión europea(1.701-1.7014). Usted dijo en aquél video que en realidad era una guerra civil española.
      Debe saber que le respeto mucho, pero no puedo estar deacuerdo con esto. La Guerra de secesió fué una guerra que se libró en toda Europa, no fué una guerra civil española porqué la Corona de Aragón, hasta entonces no formaba parte de españa. En la Corona de Aragón, no se hablaba español, se hablaba catalán y aragonés. Y tanto castilla como la Corona de Aragon, a pesar que ya tenían la misma monarquía, (era como una commonwell) , todavía eran dos países distintos, ya que ambos tenían 2 constituciones distintas. Y ejercitos própios.

      Un ejemplo de que la guerra de sucesión no fué una guerra civil española, sino que fué una guerra europea, fué su mención de esta guerra cuando está explicando la história del imperio británico. Perqué a consequencia de esta guerra se libraron muchas batallas no solo en españa, en toda Europa. De nerlandeses, británicos austríacos, y nobles/vasallos del imperio Austro-hungaro, contra franceses y españoles y la mayoría de estas batallas no se libraron en territorio español.
      Un saludo.

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