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Historia de Filipinas ¿Un país hispano-asiático?

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Arquitectura colonial española en la calle Crisologo en la ciudad de Vigan, Filipinas.

En el Sudeste Asiático se encuentra un archipiélago de más de 7 mil islas dispersas por la región. Estas forman la República de Filipinas. Un país formado por una gran cantidad de influencias, culturas e idiomas. El mismo que llegó a consolidarse en algún momento como el bastión hispano del continente asiático. ¿Te interesa saber la historia de Filipinas y su amalgama de culturas?

Prehistoria

Los restos humanos más antiguos de Filipinas fueron encontrados en unas cuevas en el noreste de la isla Luzón. A estos, se le denominaron como el Hombre del Callao, de unos 67 mil años de antigüedad. Múltiples son las teorías de la llegada del hombre a este archipiélago. Pero si hablamos de los grupos étnicos que se mantienen en la actualidad, los primeros en llegar fueron los Ati. Estos se instalaron hace más de 10,000 años, probablemente provenientes desde la isla de Borneo.

El grupo lingüístico más importante de Filipinas llegaría, hacia el año 4,000 A.C, con el arribo de los austronesios. Estos pueblos, originarios de la isla de Taiwán, se expandieron por todo el archipiélago gracias a sus habilidades marítimas. La gran mayoría de los idiomas filipinos provienen de esta familia lingüística.

Aunque no hubo registro de estados organizados durante casi toda la historia de Filipinas, los habitantes fundaron diversos barangays. Estos eran asentamientos que variaban desde aldeas a ciudades-estados costeros, y que usualmente no sobrepasaban las 500 personas. Después de todo, con tantos recursos a la mano, ¿para qué competir con otros? ¿no?

Primeros Estados – 1521

Los primeros estados se formaron a partir del siglo X D.C gracias al comercio con ciertos imperios formados en las islas del sur. Es decir, en los actuales Indonesia y Malasia. La mayoría de estos estados fueron fundados por extranjeros, los que fueron influyendo en la población local al introducir su cultura y religión.

Uno de los más recordados fue el Reino de Tondó, de procedencia hindú. Este respetó a la población local, permitiendo conservar su idioma y cultura. Desde aquí, los hindúes convirtieron la Bahía de Manila en el centro de distribución de las mercancías chinas para todo el sudeste asiático.

Los chinos, por su parte también se asentaron en Filipinas, formando el estado Ma-I, el cual tentativamente se centró en la isla de Mindoro. Su existencia fue documentada en anales imperiales chinos, que describían este estado como un punto de comercio. Asimismo, describían a los locales como “salvajes que vienen en multitud a meter la mercancía en cestos”. Los productos más comerciados aquí fueron el algodón, perlas y conchas de tortugas.

Reyes pre-hispánicos de algún estado de las Filipinas.

Desde Sumatra, colonos austronesios formarían la Confederación Madja-as, estableciéndose en la isla de Panay. En la isla de Mindanao, se formó el Reino de Butuan, establecido en el siglo X. Se cree que habrían venido también de la India, al practicar religiones como el Hinduismo y Budismo. El islam también se hizo presente fundando el Sultanato de Joló, que luego se expandiría hasta las islas del Suroeste de Filipinas.

Por último, encontramos al Reino de Manila, la cual fue una ciudad estado en la isla de Luzón. Fundada en principio como un estado musulmán, y que dominó el comercio por medio del Río Pasig. El idioma tagalog provino de este estado. Hoy es el principal idioma que se habla en Filipinas. En general, todos estos estados de diversas procedencias se dedicaron al comercio, habiendo evidencia de escasos conflictos entre sí.

Llegada de Europeos 1521 – 1565

En fin, el destino de estos reinos cambiaría ante el comienzo de la carrera imperialista entre dos grandes potencias marítimas emergentes, España y Portugal. Importante mencionar el Tratado de Tordesillas entre ambos reinos, en el que dividieron el mundo en esferas de exploración tras el descubrimiento de América.

Retrato del militar y navegante portugués Fernando de Magallanes (1480-1521)

Por su parte, el Rey Carlos I de España financió la Expedición del portugués Fernando de Magallanes. El estrecho se bautizó con su nombre debido a su descubrimiento y pasó por allí. La compañía llegaría al archipiélago filipino hacia 1521, más exactamente a la isla de Homonhon, al sudeste de Samar.

La expedición de Magallanes termina tras la Batalla de Mactán. El explorador es asesinado por los guerreros nativos, liderados por el caudillo Lapu-Lapu, tras cubrir la retirada de sus hombres. Por tal motivo, Lapu-Lapu es considerado por los filipinos como el primer héroe de las islas.

La Conquista Española 1565 – 1571

A pesar de lo anterior, los españoles regresarían al cabo de unas décadas, luego de haberse asentado exitosamente en las Islas Carolinas hacia 1528. Sus primeros asentamientos se establecieron en la isla de Cebú con la expedición de Miguel López de Legazpi en 1565. Este explorador pudo repeler a los portugueses, los que se habían establecido ya en Timor y algunas islas de Indonesia.

Luego de este éxito, Juan de Salcedo, el nieto de López de Legazpi, conquistó el norte de la Isla de Luzón. En consecuencia la sumisión de estos pueblos a la corona española. En 1571, los españoles consiguen conquistar también el Reino de Manila, en donde establecen la capital de la recientemente fundada Capitanía General de Filipinas. Nombre en honor al entonces Rey Felipe II de España. López de Legazpi se consolidó como el primer gobernador.

Capitanía General de Filipinas 1571 – 1821

Importante resaltar que para ese entonces no se habían conquistado todos los estados. Mas bien, España los fue anexionando progresivamente. El último gran estado anexado fue el Reino de Tondó hacia 159. Este se encontraba debilitado debido a sus constantes disputas con el Reino de Brunei, el que también había perdido influencia en las islas filipinas.

Esta fue la primera vez que el archipiélago se ve unificado bajo un solo mando, acogiéndose a las políticas de la corona española. En 1584 se crea la Audiencia de Manila. Con esto consolida la Capitanía General de Filipinas, dependiente del virrey de Nueva España, actual México.

Bosquejo de la quinta catedral de Manila por Fernando Brambila. (1792)

Si bien se respetaron los idiomas nativos de las diversas poblaciones del archipiélago, la manera de unificarlos fue por medio de la religión. España impuso el catolicismo paulatinamente, a medida que la diversidad de religiones ya presentes, tales como budismo, hinduismo e islam, fueron quedando en el olvido. Filipinas se convierte así en el único bastión cristiano en Asia.

Hacia el año 1,600, España ya había conquistado casi todo el archipiélago. Salvo por el Sultanato de Maguindanao en la isla de Mindanao, fundado desde 1515, y que pudo mantener su independencia por un largo periodo. Con este vasto territorio, España aprovecha la explotación de sus recursos. Entre los principales estaban la porcelana, seda y especias, mayoritariamente exportadas a Acapulco, Nueva España.

Durante este periodo también destacan múltiples intentos de los neerlandeses, establecidos en Indonesia, de conquistar Manila, aunque ninguno de ellos fue exitoso. Los que sí lograron invadirla fueron los británicos durante la Guerra de los Siete años (1756 – 1763). Tras la derrota, España se ve forzada a entregar Florida a cambio del retiro de las tropas británicas de Manila y La Habana.

La decadencia del Imperio Español 1821 – 1898

Ya en el siglo XIX, comienza la decadencia del Imperio Español, con la pérdida de casi el total sus colonias en América. Esto influiría directamente en Filipinas. Tras la independencia de México, consumada hacia 1821, Madrid toma el control directo de la Capitanía. Asimismo, ideales de autogobierno inspirados tras estos acontecimientos no tardarían en llegar.

Durante el último cuarto de siglo, España logra conquistar y anexar casi todo el territorio del Sultanato de Maguindanao en la isla de Mindanao. Con ello finaliza la expulsión de los musulmanes del Sultanato de Sulu, sucesor del Reino de Brunei. Filipinas llega prácticamente a su expansión actual.

José Rizal en su juventud.

Regresando a las ideas independentistas, al igual que en América, surgieron diversos pensadores tales como José Rizal[1]. Este fundó la Liga Filipina, organización que buscaba una sociedad igualitaria para Filipinas, así como la erradicación de la violencia. En contraste, surgen también organizaciones como el Katipunan liderada por Andrés Bonifacio, que buscaban la emancipación sin descartar medios violentos.

Esta última organizó la Revolución Filipina, conflicto iniciado en 1896 en contra del gobierno español. Esto coincidió con la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, acontecimiento que cambió drásticamente el destino de la revuelta. Por un lado los estadounidenses apoyaron la causa filipina. Sin embargo, tras la victoria estadounidense, España se ve presionada a venderles las Filipinas por 20 millones de dólares.

Efímera Independencia 1898 – 1902

A pesar que se proclama la Primera República Filipina, sus planes de autogobierno se ven frustrados tras la intervención estadounidense. Ante la negativa filipina de ceder, estalla la Guerra Filipino-Estadounidense. Como te imaginarás, poco pudieron hacer ante el poder de la nueva potencia, por lo que son colonizados nuevamente. Según algunas estimaciones, este conflicto dejó un saldo de más de un millón de muertos, por lo que algunos lo consideran como el Genocidio Filipino.

Dominio estadounidense 1902 – 1942

El periodo de dominio estadounidense, en donde se terminó de anexionar los últimos territorios en Mindanao, comienza con la instauración de un régimen militar. Con esto evitaban posibles nuevas revueltas. Estados Unidos considera que la pacificación terminó en 1916, cuando se organizó el archipiélago en treinta y seis provincias. En 1935, Filipinas recibe el status de Estado Libre Asociado, es decir, la misma categoría que goza Puerto Rico en la actualidad.

Dominación japonesa 1942 – 1946

Durante la Segunda Guerra Mundial, Filipinas fue uno de los blancos de la expansión japonesa en el Pacífico. Para ser exactos, fue invadida un día después del ataque a Pearl Harbor, dando inicio a la Campaña de Filipinas (1941 – 1942). A pesar de la considerable mayoría del ejército de resistencia filipino, los japoneses derrotaron a las fuerzas aliadas que pudieron resistir solo seis meses.

Aquí destaca la Marcha de la Muerte en Bataan. En ella casi 80 mil prisioneros de guerra aliados son forzados a caminar más de 100 kilómetros hasta un campo de prisioneros. En el camino los japoneses van perpetrando una serie de abusos físicos y matanzas. Esto resultó en un número de bajas mayor al de la misma batalla en sí. Por tal motivo, esta campaña es considerada como la mayor derrota estadounidense durante la guerra.

Esta imagen, tomada de los japoneses, muestra a prisioneros estadounidenses que usan literas improvisadas para transportar a sus camaradas que, por la falta de comida o agua en la marcha desde Bataan, cayeron a lo largo del camino.

Japón funda entonces el estado títere de la Segunda República Filipina, quien impuso a José Laurel como presidente. Por su parte, Estados Unidos no se quedó con los brazos cruzados. En octubre de 1944 contraataca en la Batalla del Golfo de Leyte, considerada la mayor batalla naval de la historia. Esta contienda resultó en una decisiva victoria estadounidense que representó el retroceso japonés tanto en Filipinas como en el frente del Pacífico.

La estocada final de Japón en Filipinas se da con la Batalla de Manila (1945). Luego de un mes, los japoneses terminan de ser expulsados no sin antes perpetrar, como represalia, la masacre de Manila. En esta asesinaron a más de 100 mil civiles. La batalla significó tanto la destrucción total de la capital como el derrocamiento de la Segunda República Filipina, y el consecuente retorno al dominio estadounidense.

Independencia 1946 – 1986

Importante resaltar que la constitución de la Mancomunidad de Filipinas se dio con la Ley Tydings-McDuffie. Mediante esta, al cabo de 10 años, se concedería la independencia plena de las Filipinas, la cual terminó siendo postergada por la invasión japonesa. Finalmente, los filipinos consiguen su independencia en 1946, estableciendo así la Tercera República.

A pesar de lo anterior, la economía filipina permaneció estrechamente ligada a Estados Unidos, quien a su vez mantuvo varias bases. No de desocupó militarmente el país hasta 1992. Los años de la reconstrucción de la post guerra se caracterizaron por una ralentización del crecimiento económico y la corrupción generalizada. Filipinas pasa así de ser uno de los países más avanzados de Asia a convertirse en un país pobre.

En 1972, comienza el periodo de Ferdinand Marcos, elegido desde 1965 y que, ante la imposibilidad constitucional de reelección, perpetra un autogolpe. Comienza un periodo dictatorial caracterizado por una fuerte represión política. Tras 11 años en el poder, el pueblo filipino se levanta finalmente en la Revolución EDSA. Manifestación que movilizó más de 2 millones de personas y que termina con el derrocamiento de la dictadura de Marcos.

1986 – actualidad

Este movimiento fue liderado por Corazón “Cory” Aquino, elegida luego como legítima presidente. Cory establece la nueva constitución de 1987, vigente hasta la actualidad. En ella se retira el español como idioma oficial, el cual tenía este estatus desde 1571. Así desaparece el último rastro de hispanidad en Filipinas.

En las últimas décadas el avance de Filipinas ha sido bastante lento. Esto debido a la deuda nacional, corrupción, posteriores intentos de golpe de Estado, una persistente insurgencia comunista y movimientos secesionistas islámicos. Factores externos como la crisis financiera asiática de 1997 y desastres naturales como el tifón Haiyan contribuyen también a esta ralentización.

Es necesario resolver todos estos conflictos internos para que Filipinas pueda aprovechar su gran potencial y así convertirse en una nación próspera.

¿Y tú qué opinas de la historia de Filipinas? ¿Lo considerarías un país hispano que comparte lazos históricos con nosotros? ¡No te olvides de dejar tu comentario!

Notas

  1. Rizal es considerado el héroe nacional de Filipinas, pues se convirtió en un mártir tras su fusilamiento por sedición, pues sus ideales de paz y libertad quedaron en el pueblo filipino.

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